Es costumbre bohemia, lector, esa de echarse a las calles cuando empiezan a caer goterones del tamaño del riñón y no hay posibilidad de resguardarse. Al principio cruza…
Llueve a cántaros en la soledad idílica de mayo. Caen de pronto las nubes grises, atribuladas de tanta inacción, sobre la ciudad intemporal de nuestros padres. Corremos, sorteando…