Cuatro organizaciones de gestión de derechos de autor piden al Gobierno británico la implantación de un fondo que podría recaudar hasta 300 millones de libras anuales para remunerar a los creadores.
Representantes de escritores y artistas británicos han reclamado que las empresas tecnológicas compensen económicamente a los autores por la utilización de sus obras. La petición aparece en una carta publicada el 25 de octubre de 2026 en The Guardian, firmada por los responsables de cuatro organizaciones dedicadas a la gestión de derechos de propiedad intelectual.
Los firmantes son Barbara Hayes, directora ejecutiva de Authors’ Licensing and Collecting Society (ALCS); Tayyiba Nasser, de British Equity Collecting Society (BECS); Christian Zimmermann, de Design and Artists Copyright Society (DACS), y Paul Seheult, de PICSEL.
La carta responde al anuncio de Anthropic, empresa especializada en inteligencia artificial, de destinar el 5 % de sus acciones a un fondo de beneficio público. Los representantes consideran que las compañías tecnológicas deberían remunerar a los creadores cuyas obras utilizan antes de comprometer recursos con otras iniciativas.
Un fondo para compensar a los autores por las copias digitales
La principal propuesta consiste en introducir en Reino Unido el denominado Smart Fund, un mecanismo de compensación económica por las copias privadas de obras protegidas por derechos de autor.
El sistema establecería una aportación económica de fabricantes e importadores de dispositivos electrónicos que permiten almacenar o reproducir contenidos creativos, como teléfonos móviles y ordenadores.
Según los promotores, el fondo podría recaudar hasta 300 millones de libras anuales. Los recursos se destinarían a remunerar a los titulares de derechos y financiar programas de apoyo al sector cultural.
La iniciativa, sin embargo, no es nueva. La Authors’ Licensing and Collecting Society presentó públicamente su apoyo al Smart Fund en junio de 2021, cuando distintas organizaciones culturales comenzaron a promover su implantación.
La novedad del 25 de octubre de 2026 es, por tanto, la publicación de una nueva carta que reclama su puesta en marcha. Aunque la petición surge en el contexto del debate sobre la inteligencia artificial, el Smart Fund tiene una finalidad específica: compensar a los creadores por las copias privadas de sus obras en dispositivos digitales. No constituye un sistema de licencias para que las empresas de IA puedan utilizar libros y otras obras protegidas en el entrenamiento de sus modelos.
Los escritores británicos denuncian una caída de sus ingresos
Los representantes de las organizaciones culturales justifican su propuesta por el deterioro de los ingresos profesionales de los creadores.
Según las cifras recogidas en la carta, los escritores británicos perciben unos ingresos medianos de 7.000 libras anuales procedentes de su actividad literaria, frente a las 11.300 libras registradas en un estudio anterior.
Los artistas visuales obtienen una mediana de 12.500 libras anuales, mientras que los intérpretes audiovisuales perciben 17.500 libras por sus actuaciones, según los datos citados por los firmantes.
Las organizaciones sostienen que la expansión de las tecnologías digitales ha aumentado las posibilidades de acceder a contenidos culturales, pero consideran necesario establecer mecanismos que permitan a sus autores participar de los beneficios económicos generados.
Derechos de autor e inteligencia artificial en Reino Unido
La reclamación se produce en un contexto de debate sobre la protección de los derechos de autor frente al desarrollo de la inteligencia artificial generativa.
Conviene distinguir dos cuestiones. Por una parte, las organizaciones de escritores reclaman que el entrenamiento de sistemas de IA con obras protegidas respete los derechos de sus titulares y cuente con las autorizaciones correspondientes. Por otra, defienden el Smart Fund como un mecanismo de remuneración vinculado a la copia privada de contenidos en dispositivos electrónicos.
Se trata de propuestas diferentes, aunque ambas responden a la preocupación de los creadores por el aprovechamiento económico de sus obras en el entorno digital.
La organización DACS explicó en marzo de 2026 que sistemas de compensación por copia privada funcionan en numerosos países. En Reino Unido, el Smart Fund continúa siendo una propuesta pendiente de implantación.
La carta publicada en The Guardian vuelve a reclamar la intervención del Gobierno británico. Por el momento, no existe una fecha aprobada para su entrada en funcionamiento.




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