Llueve a cántaros (I). Descripción del agua cayendo en primavera
Llueve a cántaros en la soledad idílica de mayo. Caen de pronto las nubes grises, atribuladas de tanta inacción, sobre la ciudad intemporal de nuestros padres. Corremos, sorteando mil charcos, salpicados por miles de gotitas sutiles que acaban por empaparnos, enfriarnos, debilitarnos, llevarnos del estrés al espanto, de la melancolía al ensueño. Las aguas enjugan…