Hablar de novela histórica exige mencionar a uno de sus más reconocidos pioneros: sir Walter Scott (1771-1832). El primer encuentro que solemos tener con el autor escocés suele ser el de Robin Hood, aunque muchos conocen más el icono cultural que nos han dejado las películas de Hollywood —en especial aquella mítica de Errol Flynn, o la de dibujos animados que Reitherman creó para Disney en 1973—. Lo cierto es que el legendario arquero inglés posee un más amplio recorrido, pero en cualquier caso Scott ha sido quien, por así decirlo, le dio una nueva vida y lo convirtió en un personaje universal.
En cualquier caso, la obra de Scott es vasta y extensa, y entre las novelas de renombre que ha dejado para la posteridad, hay múltiples leyendas e historias medievales que, aunque menos conocidas, son dignas del genio romántico.
Abogado, editor y poeta, Walter Scott fue uno de los primeros en desarrollar la novela histórica de trasfondo medieval. Fue también un best-seller de la época, cuyas obras desaparecían rápidamente de las estanterías, si bien en su primera obra, Waverley, la publicó de forma anónima, y las siguientes empezó a publicarlas como «el autor de Waverley».
Scott escribió poesía y teatro, pero sus mejores obras se circunscriben al género novelesco. Quien quiera adentrarse en este fino y prolijo autor escocés deberá sin duda empezar por alguna de sus obras imprescindibles, y a éstas es a las que deseo mencionar en este artículo.
Los mejores libros que he leído de Sir Walter Scott, precursor de la novela histórica
Seguramente en esta lista se podrían incluir más títulos, pero no es mi propósito ser demasiado exhaustivo, y me quedo con lo que a mí más me ha llamado la atención.
1. Ivanhoe
La novela Ivanhoe, publicada en 1820, nos traslada a la época medieval en Inglaterra, en tiempos en que la mayoría normanda predominaba sobre los sufridos sajones. En ella destaca el caballero Wilfredo de Ivanhoe, leal al Rey Ricardo Corazón de León, y en la que el lector encontrará también al reconocido Sir Robin de Locksley, es decir, al legendario Robin Hood.
Dentro de esta historia medieval, cautivante y exquisitamente narrada, se presenta también el asunto de los judíos, con el eminente prestamista Isaac de York y su bella hija Rebecca. Es también famosa, a su modo y en su género, la película protagonizada por Robert Taylor, Elisabeth Taylor y Joan Fontaine, aunque extremadamente corta.
2. El talismán
Confieso que es uno de los que más me ha entretenido, tanto por su prosa como por el destino exótico en el que ambienta la novela, en la misma Tierra Santa en los últimos tiempos de la Tercera Cruzada, con la presencia imponente del caballero Kenneth arribando en su caballo por los alrededores del Mar Muerto.
El inicio de El talismán es magistral, y el hecho de revivir a Ricardo Corazón de León en plena campaña militar, o al proverbial Saladino, pone de relieve que Scott fue sin duda un hombre capaz de poner rostro, voz y personalidad a los más variados personajes históricos, aunque lleven siglos bajo el polvo.
3. El pirata
Lo leí en una edición de Editorial Planeta, esperando que me encontraría una novela de aventuras o de piratas, si bien lo cierto es que se trata de una historia menos trepidante que las anteriores, aunque llena de un envolvente misterio, ambientada en las islas Shetland de Escocia.
Reconozco que la lectura de El Pirata por algunos momentos me aburrió un poco, pues en ocasiones puede mostrar una cierta lentitud narrativa propia de una novela en la que los diálogos, los paisajes y el análisis de los caracteres enigmáticos prevalecen sobre el argumento. Es una historia sombría. Con todo, no puedo dejar de recomendarlo para quien desee adentrarse en las gélidas tierras del Atlántico Norte.




