Pedro Soler abrió un libro, leyó la primera línea y murió de repente. Cuando el inspector García encontró el cadáver, le extrañó descubrir una afable sonrisa en su semblante. Recogieron el libro con sumo cuidado para que lo examinara la policía científica. Los resultados no fueron concluyentes. Pero cuando el forense entregó el informe de sus análisis, el inspector García determinó que Pedro Soler había sido asesinado. El inspector ordenó entonces que comenzase la búsqueda y captura del autor de aquel libro. Y cuando dos agentes lo trajeron a la comisaría agarrándole por los brazos, el escritor negaba a gritos que él hubiese creado aquella maléfica obra, pero que en todo caso la culpa era de Pedro Soler por haberla leído.
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Muerte de un lector
Alicante, 1988. Licenciado en Periodismo, trabajo como creador de contenidos desde hace más de diez años. Mi deseo a través de este blog es lograr despertar en ti el placer de la lectura, adentrándome contigo en algunas obras y autores que entretienen mis escasas horas libres. Salud y buenos libros.
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No estoy acostumbrada a que escribas cosas tan cortas, pero está muy bien. Me ha gustado.
Un saludo!
Muy bueno.