Relato de un escritor huyendo de su tierra
Benedicto Miranda tenía el aspecto de un hombrecillo al que alguien ha dejado olvidado sin la menor consideración. De pie, en medio del hormiguero de la estación de las Delicias, sorteaba con dificultad a los variopintos viajeros que tropezaban con él y lo empujaban, haciéndole tambalearse de un lado a otro, como un viejo raquítico…