«Hiiiiiiiiiiiiiiiiii-hoooonnnnnnggggg», exclamó el orador al subir a la tribuna. «Beeeeeeeeeeeee», respondieron los presentes. Y así, en tan simpática conexión y melodioso intercambio, el emisor continuó su discurso entre los aplausos de la multitud fervorosa que le interrumpía. El disertante sentía un inmenso placer, una satisfacción casi primitiva al ver aquellos seres sentados bajo la luz del sol, tan blancos, tan indefensos. «¡Qué hermoso rebaño!», cavilaba, deseando que concluyera pronto su ponencia para volver a casa a calcular las ganancias de la trasquiladura.
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El orador. Un relato político
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Samuel J
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Alicante, 1988. Licenciado en Periodismo, trabajo como creador de contenidos desde hace más de diez años. Mi deseo a través de este blog es lograr despertar en ti el placer de la lectura, adentrándome contigo en algunas obras y autores que entretienen mis escasas horas libres. Salud y buenos libros.
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