Tardes levantinas

Amo esas tardes de pueblo en las que el sol penetra por un balcón. Uno de esos balcones esquinales desde los que se observa la insignificante calle solitaria, soñolienta, ensimismada. Se diría que sube como una nube de polvo desde el asfalto achicharrado. Entre el clamor de las cigarras, no es difícil quedarse contemplando un…

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Los tejados

De noche, los tejados parecen el lugar más tranquilo del mundo. Los hombres duermen en sus casas y las terrazas quedan a merced de los gatos y las cucarachas. Basta asomarse un instante a la ventana para contemplar, en el edificio de enfrente, las chimeneas sombrías y puntiagudas, formando un bosque inmenso de estirados cipreses….

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crimen y castigo

Crimen y castigo, de Fiodor Dostoievsky

Entre idas y venidas en tren, acoquinado en mi asiento temeroso de que el revisor aparezca en cualquier momento, he apurado ese libro cuya lectura siempre demoraba para cuando tuviera tiempo. Hablo de Crimen y castigo, obra imprescindible que todo el mundo, por algún maravilloso azar, obedeciendo a no sé qué impulso de secreta hipocondría,…

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Un sueño navideño

Es nochebuena. Una de la madrugada. Está todo en calma. Sólo los relojes hablan. Bajemos a los sótanos oscuros donde el hombre reformula sus pensamientos de forma surrealista. Están ocurriendo cosas terribles allá abajo. Oigo ruidos. Como de mil hombres fundiendo figuritas de oro y plata. Monigotes raros y peludos que hablan en lengua desconocida….

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