Tardes levantinas

Amo esas tardes de pueblo en las que el sol penetra por un balcón. Uno de esos balcones esquinales desde los que se observa la insignificante calle solitaria, soñolienta, ensimismada. Se diría que sube como una nube de polvo desde el asfalto achicharrado. Entre el clamor de las cigarras, no es difícil quedarse contemplando un…

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Relato de un escritor huyendo de su tierra

Benedicto Miranda tenía el aspecto de un hombrecillo al que alguien ha dejado olvidado sin la menor consideración. De pie, en medio del hormiguero de la estación de las Delicias, sorteaba con dificultad a los variopintos viajeros que tropezaban con él y lo empujaban, haciéndole tambalearse de un lado a otro, como un viejo raquítico…

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Cuentacuentos

«I»Amamantas a los niñoscon tus párpados de luna,con tus manos deliciosas,¡con tus plumas! Porque se pasean tus deditos de azucenapor las mejillas vergonzosas,y los niños sienten los pájaros de alambreque revoloteany piensan que has bajado por la chimeneacual pastel de chocolate Sacas tu varita mágica,y dibujas veinte cucuruchos en el aire,porque tu cuerpo gélido es…

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