Noche y viento
Salgo a la calle y me recibe una ráfaga de viento. No sé muy bien si sentarme sobre sus pliegos de alfombra mágica y dejarme arrastrar por los aires hasta detenerme en algún destino incierto, o si acaso, al modo de los autobuses de línea, llevarán un botoncito rojo que me permita apearme en algún…