Mis libros y yo

Nada como recostarse en el suelo al pie de una gran estantería y tan sólo tener que alargar la mano para alcanzar un Galdós, un Machado o un Dostoievsky. En estos días navideños, casi como queriendo olvidarme de todo, he querido encerrarme en mi biblioteca alicantina, donde vine a pasar las fiestas. Apenas nada estaba…

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El descuartizador de relojes

Conozco a un señor muy curioso cuya manía es asesinar relojes. Los aplasta, los descuartiza, los lanza por la ventana, los pisotea, juega con ellos al fútbol, les arranca de cuajo las agujas mientras todavía le duran las pilas. Es un asesino en serie de relojes. Se despierta por las mañanas a eso del amanecer…

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Tengo una bomba

Cuando abrí los ojos, tenía una bomba de relojería entre las manos. Aunque su forma era la de esas redondas y negras con una pequeña mecha de las que salen en los cómics, extrañamente tenía un temporizador. Una luz roja parpadeaba en la parte superior y un leve zumbido me indicaba que aquel artefacto de…

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Tardes levantinas

Amo esas tardes de pueblo en las que el sol penetra por un balcón. Uno de esos balcones esquinales desde los que se observa la insignificante calle solitaria, soñolienta, ensimismada. Se diría que sube como una nube de polvo desde el asfalto achicharrado. Entre el clamor de las cigarras, no es difícil quedarse contemplando un…

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